Los Misioneros Deben Facilitar y No Pastorear Iglesias

por Glenn Kendall

No he visto a Roberto y Ana hace 15 años desde nuestra graduación. Han ido a un campo misionera resistente: pocos evangélicos y no mucha respuesta. Ahora en el almuerzo juntos, describieron su lucha. En ese momento yo no sabía que en el plazo de seis meses vería su campo para mí mismo.

Como adoraba con unas 60 personas reunidas en instalaciones prestadas en esta metrópoli urbana, y escuché la predicación de Roberto, no podría parar de preguntarme porque había tomado una década y media para llegar a este punto. Pero nunca pregunté su esmero en la tarea.

En la mañana siguiente, absolutamente por casualidad, encontré a José, otro amigo de la universidad, un compañero misionero que yo pensaba que estaba en otra parte del mundo. Pero no, hace cuatro años él había llegado a esta misma ciudad y en este tiempo él ha fundado dos iglesias y estaba trabajando en una tercera iglesia. La cantidad de miembros sobrepasó mucho a la de Roberto, sorprendente especialmente porque siempre se ha considerado este como un campo resistente.

Como José y yo hablamos de esto, algunas diferencias filosóficas fuertes emergieron entre él y Roberto, diferencias que produjeron resultados diversos. Déjeme brevemente describir estas diferencias.

Roberto tenía en su corazón plantar una iglesia y él tuvo éxito, no obstante lentamente. Porque ninguna de su gente tenía la capacitación o experiencia necesaria, Roberto hizo la mayoría de las predicaciones y las direcciones. Su gente afirmó su ministerio generosamente. Ellos no estaban listos para asumir su papel y él no fue impaciente para renunciar. Él había invertido 15 años en esta iglesia y él no quería dejar el control demasiado pronto y arriesgarse a un fracaso.

José, por otra parte, facilitó la plantación de iglesias. Él motivó y entrenó a la gente para hacerla. Él no estaba detrás del púlpito cada domingo. Él animó a nuevos cristianos y desarrolló a los líderes desde el principio. Él no comenzaría con los cultos en la iglesia a menos que él tuviera a nacionales para dirigirlos.

El ministerio de José se extendió debido a que el desarrolló a los líderes para asumir el control. El ministerio de Roberto marchaba lentamente hacia adelante. Él pensó que le tomaría otros 10 años antes de tener líderes responsables.

Como he pensado en los modelos bíblicos e históricos así como los de Roberto y José, me parece a mí que nuestra meta debe ser facilitar personas preparadas y capaces a las iglesias nuevas en vez de ser líderes de ellas.

Por ejemplo parecía que Jesús se concentraba en algunos hombres que él quería que fueran líderes. Él les entrenó para el ministerio futuro y los involucró en él rápidamente. Él vivió con ellos e invirtió en ellos.

Pero mi amigo Roberto no pensó en desarrollar a líderes. Él juntó a gente alrededor de él para la adoración.

El apóstol Pablo siguió el patrón de Jesús. Él viajó de lugar a lugar, permaneciendo por algunos meses o algunos años, dejando detrás líderes entrenados para continuar el trabajo. Es verdad que Pablo era un evangelista también, pero él se concentraba en la capitación de líderes confiables. Ésa parecía ser la razón para el éxito de mi amigo José.

En mi propio campo, hemos visto éxito notable. Los misioneros nacionales enviados por las iglesias que sirvo hacen evangelismo y capacitación del liderazgo también. El crecimiento de iglesias nuevas es impresionante: nuestra asociación de 28 grupos y de 1.000 miembros en 1975, hoy consiste en 335 grupos con 17.000 miembros.

En Kigali, Rwanda, se dice que nuestra ciudad es probablemente el lugar más duro de subsahara África para plantar una iglesia. Pero nuestros expedientes prueban de otra manera. En promedio, nuestras iglesias han doblado su cantidad de miembros cada año en los últimos cinco años. Ciertamente, algunas personas son más abiertas que otras, pero después de comparar el ministerio de Roberto y José y los nuestros aquí, parece que nuestros métodos y filosofías tienen mucho que ver con los buenos resultados.

El Dr. Raimundo B. Buker hace una observación interesante basada en sus 15 años en Birmania. El gran misionero Adoniram Judson que fundó la iglesia entre el Birmano no fomentó el ordenamiento de los pastores Birmanos y se opuso a las ofrendas en las iglesias. Por lo tanto, dice el Dr. Buker, que allí no había ningún crecimiento. “Cuando yo llegué la iglesia de Birmana tenían 5.000 miembros y 15 años más tarde todavía había 5.000 “.

Sin embargo, los diversos resultados entre los Karen fueron muy opuestos. Tuvieron que desarrollar a sus propios líderes políticos mientras que sus iglesias crecieron y se esparcieron. Ordenaron a sus propios líderes, tomaron ofrendas, construyeron iglesias y escuelas, y por muchos años no tenían ningún misionero extranjero. Tienen hoy la iglesia más fuerte en Birmania “porque fundaron y desarrollaron sus propias iglesias” según el Dr. Buker.

Obviamente, a los misioneros les gusta hacer el “show” completo. Es duro entregar las cosas a otros. No sólo nos impulsa la ética del trabajo protestante, sino que cuando llegamos al campo misionero nos impulsan para trabajar fuertemente para estar seguros que estamos logrando algo. Pero, nuestro deseo fuerte de dirigir la iglesia atenúa contra las metas que fijamos para nosotros mismos.

Felipe Thornton observó sabiamente en un artículo de 1985 en este boletín (julio p.241) que cualquier estrategia que pone a los misioneros en las posiciones dominantes de liderazgo y después tratan de transferir el liderazgo a manos nacionales no es una estrategia que atraerá a líderes fuertes, naturales.” Pero eso es exactamente lo que hacen los misioneros como mi amigo Roberto y piensan que están siguiendo buenas estrategias para la fundación de iglesias.

Misioneros que intentan pastorear a las iglesias nuevas se encuentran con una gran cantidad de problemas. La iglesia se desarrolla generalmente de una manera que refleja el estilo del liderazgo del extranjero. El extranjero, no importa cuan sensible a la cultural sea él, será siempre un extranjero. Inevitablemente, él va a atraer a gente interesada en un tipo de iglesia extranjera.

Entonces cuando viene un pastor local, la asistencia se disminuirá a menudo porque alguna gente irán a otra iglesia del estilo extranjero. La gente concluye incorrectamente que el nuevo líder es incapaz y que la iglesia no estaba lista para los líderes locales. Pero si ella trae devuelta a nuevos líderes misioneros el proceso entero quedara atrás.

El liderazgo extranjero inhibe invariablemente el numero de iglesias nuevas porque siempre hay un número limitado de pastores misioneros. En vez de reclutar a más misioneros para plantar las iglesias ellos mismos, el liderazgo de las agencias misioneras deben buscar algunos facilitadores del crecimiento de la iglesia, los misioneros que pueden entrenar y animar a nacionales que entrenen a otros para plantar iglesias.

Aquí están algunas maneras de como los misioneros pueden ser facilitadores del crecimiento de la iglesia:

1. El evangelismo y el entrenamiento del liderazgo deben ser prioridades superiores. El entrenamiento de la Biblia sin evangelismo produce una iglesia estéril. Evangelismo sin el entrenamiento abre las puertas al sincretismo, las sectas y la doctrina falsa. Cuando un misionero relata el “crecimiento de la calidad”, eso puede significar pocas o ningunas conversiones. La reproducción es una necesidad de la vida. La iglesia que no se reproduce morirá.

2. Estabilizar metas grandes. El planear para un movimiento de la gente es diferente que el planeamiento para comenzar una iglesia. Fijar sus ojos en la tarea más grande. Apuntar a terminar la tarea.

3. Trabajar en dos o tres áreas ministeriales al mismo tiempo. Esto realmente ayuda al desarrollo de las iglesias nuevas, porque usted será el consejero, no el tigre grande. El trabajar en dos o tres lugares a la misma vez le obliga a estar ausente de ellos y da espacio para que los líderes nacionales crezcan. Usted presionara a los nuevos líderes a menos que usted incluya en sus planes tiempo para estar ausente.

4. Trabajar fuertemente para construir relaciones. Esto significa compromisos mutuos, ayuda generosa, espacio para la creatividad, y la formación de un equipo por la confianza.

El misionero puede impedir o facilitar el crecimiento de la iglesia. Todos nosotros tenemos grandes ambiciones y deseos, pero a veces nuestras mejores intenciones y esfuerzos resultan en nada y evitamos ver la clase de resultados que puede ser de otra manera. No debemos plantar iglesias; debemos facilitar el crecimiento de la iglesia.

 
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"Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo". Mateo 9.38